Nuestra Filosofía

TENIS · PÁDEL · TENIS PLAYA

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TENIS · PÁDEL · TENIS PLAYA

Open Gran Canaria nosolotenis es un club con una forma de entender el deporte y la vida. Una forma de enseñar, de transmitir, sobre todo a los jóvenes, los principios y valores que necesariamente conforman a la persona integral.

El objetivo de nuestro Club es contribuir al desarrollo personal del deportista, incluyendo el aprendizaje de actitudes, hábitos y valores positivos que podrán trasladar a otros ámbitos de su vida.

Esta filosofía es extensiva a deportistas, técnicos, directivos, auxiliares y acompañantes. Con ella, se buscará la adquisición de valores como el esfuerzo, el compañerismo, la disciplina, la responsabilidad, el autocontrol, el trabajo en equipo, así como alcanzar aquellos hábitos saludables de vida que el deporte conlleva en su esencia.

En esa búsqueda debe unirse el desarrollo individual con el grupal para que se manifiesten el valor de la amistad, la confianza y el logro colectivo. Los deportistas no deben competir uno contra otro, sino contra sus mejores y más rigurosos estándares personales de excelencia.

el tenis


Están los que usan la misma ropa.
Los que llevan amuletos. Los que hacen promesas.
Los que imploran mirando al cielo. Los que creen en supersticiones.
Y están los que siguen corriendo cuando les tiemblan las piernas.
Los que siguen jugando cuando se acaba el aire.
Los que siguen luchando cuando todo parece perdido.
Como si cada vez fuera la última.
“Convencidos que la vida misma es un desafío”
Sufren pero no se quejan porque saben que el dolor pasa.
El sudor se seca, el cansancio termina…
Pero hay algo que nunca desaparecerá.
“La satisfacción de haberlo logrado”.
En sus cuerpos hay una misma cantidad de músculos.
En sus venas corre la misma cantidad de sangre…
Lo que les hace diferentes es su espíritu.
La determinación de alcanzar la cima.
Una cima a la que no se llega superando a los demás, se llega superándose a uno mismo.

¡CADA PUNTO, UNA BATALLA.!

 

CARTA

a los padres


Es de nuestro interés dirigirnos desde un primer momento y en el espacio dedicado al ideario de nuestro Club a padres y jugadores en el afán de adelantarles los principios de nuestro método de trabajo. Es fundamental para nosotros y para nuestros jugadores que conozcan de antemano y reconozcan en el futuro la realidad del tenis que pretendemos inculcar en sus hijos. Para ello requerimos de su paciencia para que lean con detenimiento y reflexionen con tranquilidad sobre si les merece la pena “hipotecar” su tiempo apostando por “OPEN Gran Canaria”.

Algunos podrán reconocer en las siguientes líneas la carta que Michael Brooks, entrenador de Michael Phelps, dirigió a todos los padres de nadadores.
Establezcamos inicialmente dos reglas de oro:

1. Vamos a darnos un voto de confianza y no saltar o alarmarse ante el primer rumor de tercera mano que comience a circular.

2. Vamos a comunicarnos, a menudo, y no sólo cuando tengamos un problema.

La actitud de los padre hacia el tenis, el programa, el entrenador y la participación del niño, es fundamental para la actitud y el éxito de su hijo.
Ellos son responsables de sus fracasos y de sus éxitos. Sentirse tristes unos cuantos minutos no dañará su autoestima para siempre y si lo orientan de manera correcta esto les motivará para probar más fuerte la próxima vez y hacerlo mejor.
No traten de templar sus sueños, si les enseñan a contentarse con lo mediocre, probablemente les evitarán algún desengaño amoroso y algún fracaso. Pero de este modo también les robarán la oportunidad de lograr grandes cosas, de conocer sus límites y explotar su potencial. Ganar algo grande supone fracasar muchas veces a lo largo del camino. Cada caída duele, pero esos retrocesos temporales crean la fuerza necesaria para el impulso final. En vez de mantenerlos alejados del fracaso a base de no arriesgar nunca, enséñenles cómo encararlo positivamente: asumir riesgos y fracasos es necesario para la mejora, el desarrollo, la motivación, la información y el éxito a largo plazo.
Constancia y hábito de trabajo son las cualidades más importantes para llegar al éxito, en tenis y en cualquier otra cosa. Y si éstas no son creadas y cultivadas cuando el tenista es joven, nunca aparecerán. Es tan extraño que ocurra, que no puede considerarse como opción que un niño que sea un vago entre los siete y los catorce años cambie de repente y se convierta en un duro trabajador. El amor y el orgullo por el trabajo duro debe inculcarse muy temprano, y de nuevo padres y entrenadores tienen mucha influencia en crear esta actitud. Podemos estar tentados en preguntamos por qué no puede “dedicarse sencillamente a disfrutar con el tenis”. Nunca disfrutarán con una actividad en la que no se empleen a fondo. El mensaje que deben transmitir a su hijo es claro: “HAZ DE TU ESFUERZO TU COSTUMBRE”.
Las muestras de disciplina, respeto, altas miras y compromiso en el hogar se reflejan directamente en las características de los hijos en el entrenamiento y competición. Ésta es otra área donde el apoyo de la familia resulta crucial en el éxito del deportista.
Los padres deben repasar cuidadosamente el espíritu y los valores que el club trata de inculcarles. Si la corriente en casa fluye en la dirección opuesta a la del club habrá grandes problemas. Hay algo en lo que seguro todos estamos de acuerdo: los padres siempre buscan lo mejor para sus hijos, su felicidad. Así que, padres, no tengan miedo en equivocarse, tienen derecho a equivocarse. Si una familia no encaja con el programa será un gran motivo de infelicidad y lo mejor es que encuentren “su lugar” en otro Club.
La carrera de un tenista es un camino largo, con muchas montañas y valles. Normalmente los padres y tenistas se enrolan en este deporte con muy poca experiencia, de manera que el primer pequeño problema les parece el “Gran Cañón”, imposible de superar y el primer síntoma de triunfo el “Monte Everest”, ¡estamos en la cima del mundo! Es mejor tomárselo con tranquilidad. Esto les ocurrirá otra vez, y otra, y otra,…
El entrenamiento que consigue que un tenista de ocho años gane torneos desde temprana edad no es el entrenamiento que le beneficiará a largo plazo. Tomar decisiones ahora, que beneficiarán al tenista a largo plazo supone prudencia y significa sacrificar victorias precoces para tener grandes ganancias más tarde. Ahora les enseñamos a dominar la técnica, después a estar en forma, después a esperar grandes cosas y después les hacemos “jugadores”. Nuestro destino no está a dos semanas de camino sino a varios años.
Son capaces de derrotar al favorito en un partido y al día siguiente perder con el menos pintado. !Es como para que se te ponga el pelo blanco! Aprendamos a esperarlo y a disfrutar con ello.
Los jóvenes aprenden a distinto ritmo de distintas maneras. Nunca, nunca, nunca evalúen los progresos de su hijo, comparando su evolución con la de otro competidor concreto, el cual puede estar en una edad biológica completamente distinta. Hacer esto le puede convertir tanto en un arrogante como en un deprimido.
Los padres no tienen que preocuparse si el jugador se atasca por ejemplo con el saque y las dobles faltas. Ya lo conseguirán cuando estén preparados y no antes. Ellos van progresivamente mejorando su control motriz, su condición aeróbica y su actitud. Ya se parecerán a los profesionales en su momento.
Especialmente a edades tempranas, lo bien que juegan, lo bien que quedan en una competición no tiene ninguna relación con cómo lo harán de mayores. Muchos tenistas de nivel internacional no destacaban en absoluto de pequeños. Los resultados tempranos muchas veces no te indican el talento que tienen sino lo rápido que han desarrollado. Lo que de verdad es determinante en su éxito futuro es lo que ocurra a diario en el entrenamiento: ¿Está desarrollando destrezas y técnica? ¿Está interiorizando las actitudes de un campeón? ¿Está construyendo gradualmente una base aeróbica y preparándose para el futuro? El trabajo realizado es acumulativo, aportando un grano de arena cada sesión para llegar a construir una montaña.
La técnica y la táctica son más importantes que los set ganados.
El entrenamiento asusta menos que la competición.
Nadie mejora constantemente. No esperen mejores resultados en cada competición. Si lo hacen se frustrarán hasta morir en menos de una temporada, y pondrán tanta presión sobre el jugador que abandonará el deporte enseguida.
Es falso pensar que si un tenista va a entrenar, trabaja duro, tiene un buen entrenador y buen programa, entonces su mejora constante es inevitable.

Hay muchas más cosas en el tenis que sólo jugar. El “entrenamiento invisible”. Todo influye: estado de ánimo, situación familiar y personal, desarrollo físico.

En ocasiones es necesario parar, corregir vicios y volver a aprenderlo todo de nuevo. Se hace difícil para el jugador y sus padres. Difícil, pero necesario, porque ese paso hacia atrás nos permitirá enseguida dar diez pasos hacia delante. Deben darse cuenta que para realizar esa mejora de técnica, el jugador (y los padres apoyando la decisión del entrenador) debe ser “entrenable”, debe confiar en que el entrenador sabe lo que hace y está pensando en los intereses del jugador y deben tener el valor de confiar en que los cambios que pueden parecer penosos al principio le ayudarán a ser mejor tenista en el futuro.

El tema de los desarrollos prematuros es muy delicado. Este éxito temprano es la “virtud”. Para él, lo que ha estado haciendo, evidentemente funciona, ya que ha tenido mucho éxito, de modo que ¿para qué va a hacer caso al entrenador que le diga que tiene que trabajar más o cambiar su estilo? Así las cosas, nuestro pragmático jugador llega a los 13-15 años y de repente los otros chicos a los que solía destrozar en las competiciones empiezan a complicarle los partidos, incluso a ganarle. No durará mucho más en este deporte: muchos talentos prematuros abandonan cuando su facilidad para ganar desaparece. Evitaremos este problema si no permitimos a los talentos precoces que se duerman en los laureles de su efímero momento de gloria y los entrenamos pensando en su beneficio a largo plazo y les enseñamos a juzgar su rendimiento tanto en competiciones como en entrenamientos.

Los desarrollos tardíos: Esto también es racional: “¿Para qué voy a seguir entrenado? Está claro que soy un perdedor, aunque me dejo la piel y hago todo lo que me dice el entrenador ¡¡me siguen machacando en las competiciones!! Mi entrenador es un manta y yo no soy digno de llamarme tenista”.


Esta es la típica conclusión errónea. Sin embargo, si el entrenador y los padres consiguen ayudarle a encontrar recompensas suficientes en el deporte (por ejemplo su propia mejora, ponerse retos personales, entrenar con sus amigos, pertenecer a un gran equipo, etc.), para superar los años de sequía y si se centra en la técnica y el trabajo duro para superar las diferencias físicas temporales, entrará en la pista de despegue en pocos años. Suele ocurrir que los que desarrollan más tarde suelen acabar siendo más grandes y fuertes que el resto. Y sus cualidades en la cancha y sus cualidades mentales les ayudan mucho en el tenis de competición.
Nota importante: Es casi imposible predecir el talento que tiene un tenista, o cuánto potencial tiene para el tenis mirando los resultados de las competiciones de doce años y menores. Las competiciones suelen decirnos simplemente quién es el más grande y más fuerte y, eso probablemente no dure mucho.

A corto plazo, durante la pubertad los niños crecen, pero de manera desigual. Las piernas, los brazos y el tronco no tienen las mismas proporciones que tenían la semana pasada, tanto en longitud como en fuerza, de modo que su coordinación puede irse a la porra. Algunos gestos técnicos se destriparán y un día no les saldrán y al día siguiente sí. Además, varios cambios psicológicos afectarán al deporte y a todo lo demás.
Durante la sucesión de éxitos y fracasos a los que se van a enfrentar los tenistas, sufrirán altibajos emocionales. Una de las más importantes funciones de los padres de un tenista es darles apoyo emocional durante las etapas duras, que serán muchas. Háganles sentirse queridos a pesar de lo mal que lo hayan hecho en la competición. Y por el contrario, no les permitan sentirse gallitos cuando ganan.
Si un jugador está escuchando una cosa de su entrenador y otra de sus padres, tendremos un jugador confuso. El jugador debe confiar en su entrenador y en el programa, y no lo hará si sus padres están implícitamente diciéndole que ellos saben más.
No importa lo bueno que parezca tu hijo con diez años, no te crees muchas esperanzas. No esperes un campeón de Wimbledon (tienes derecho a desear un campeón de grand slam) y no juzgues cada paso que da (o cada derecha que golpea) con un rasero profesional. Para que alguien llegue a ser profesional hay un montón de cosas a lo largo de un montón de tiempo que se tienen que dar bien, muchas decisiones que tomar correctamente (y será el tiempo el que decida si se tomaron correctamente) y, hace falta tanta buena suerte, que está al alcance de sólo unos pocos elegidos. Además muchos niños tienen el talento físico, pero pocos tienen el talento mental necesario: el equilibrio, la determinación y la perseverancia necesarios para desarrollar las virtudes que han recibido.


El psicólogo Howard Gruber, que ha dedicado su vida a estudiar a los grandes talentos en cualquier campo, argumenta que la diferencia entre lo muy bueno y lo genial no depende tanto del talento innato como del continuo y duro trabajo.
No los traten como superestrellas, porque cuanto más lo hagan, menos posibilidades tendrán de éxito. Los niños mimados no suelen ser duros. Competir ya es lo suficientemente duro para ellos como para encima tener que cargar con la autoestima de sus padres cada vez que compiten.

Comuniquen vuestras dudas sobre el progreso de vuestros hijos dentro del programa del entrenador. Nunca se quejen del entrenador al niño. Lo último que necesita un chico joven es verse atrapado en una batalla entre dos figuras adultas con autoridad. Del mismo modo cuando tengan un problema o una duda, por favor, no se dirijan a otros padres para quejarse, ve directamente al entrenador para discutirlo. No hay mayor garantía de destrucción rápida de un club y de conseguir que un buen (incluso excelente) entrenador se marche, que un grupo de padres sentados juntos todos los días en la grada cambiando impresiones sobre lo que no les gusta del programa o del club.
Yo estoy tratando de enseñar concentración. Cuando un jugador está en medio de un entrenamiento, la única cosa que importa o merece la atención es el entrenamiento. Las pequeñas “molestias” deben ser superadas o ignoradas. Como dijo Joe Dimaggio, “practica bien y jugarás bien”.
Durante el entrenamiento los jugadores necesitan instrucciones, estamos de acuerdo. Pero también necesitan que les dejen probar cosas, encontrar que es lo que funciona y lo que no, observar a otros jugadores, con quizás algunos pocos apuntes importantes del entrenador. Tú no enseñas a un bebé a andar; Él te observa, lo intenta, se cae, se vuelve a caer y a caer, y en nada de tiempo te la está liando por toda la casa.
Antes de quejarse acerca de cualquier aspecto del programa de entrenamiento, pregúntense: ¿qué hacemos nosotros, positiva y activamente, para ayudar a que el grupo funcione mejor?
No critiques a tu club con los de fuera, no critiques al entrenador con los de fuera, no critiques a otros padres del club con los de fuera, no critiques a los jugadores del club con los de fuera. Si no encuentras nada bueno que decir, mejor no digas nada.
Con el boom de Internet, la cantidad de pésima información disponible con dar a un botón es aplastante. Y no siendo entrenador, no estando inmerso en este deporte 24 horas al día, no teniendo la perspectiva histórica sobre la técnica y el entrenamiento, y en general no sabiendo exactamente donde encaja la página web que acaban de pinchar en este tremendo rompecabezas que es nuestro deporte, no están en situación de juzgar lo que para ustedes resulta criticable.
Me ocurre frecuentemente que no puedo comprender por qué un jugador responde al entrenamiento de la manera que lo hace. No tiene sentido, sí entendemos que las únicas variables que puede haber soy yo quién las introduce en el entrenamiento. ¿Por qué está tan cansado? ¿Por qué es tan inconstante?
Es fácil olvidarse de que, todo lo que pasa en la vida de un jugador durante el resto del día que está fuera del Club, le afecta más que las 2 ó 3 horas de entrenamiento por muy fuerte que éste sea. Háganme saber si tienen problemas en casa o en el colegio que puedan afectar a su entrenamiento y a su rendimiento en competición.
No es necesario dar detalles, pero para entrenar a vuestro hijo individualmente, tengo que saber que le ocurre individualmente.
A veces el trabajo duro no se recompensa con buenos resultados. Esto es para los entrenadores, los jugadores y los padres, difícil de aceptar. No todo en la vida tiene sentido ni es justo. Un entrenador reflexivo no tarda mucho tiempo en darse cuenta de que no tiene el control de todo.
Si tienen preocupaciones por el entrenador o su programa, hablen directamente con él. Si al final sienten que no pueden apoyar al entrenador o al club, el mejor camino es encontrar otro club en cuyo entrenador confíen. Tu hijo ya tiene un entrenador; lo que necesita es que sean padres.

CARTA

a los jugadores


A menudo en edades tempranas, el ganador es el que ha desarrollado antes, no necesariamente el tenista con más talento o mayor potencial para triunfar en el tenis profesional. Todos pueden triunfar, sólo tienes que asegurarte de definir “éxito” correctamente:

SER LO MEJOR QUE SE PUEDA SER, LUCHANDO POR MEJORAR EN TODOS LOS ASPECTOS.

Esto te conduce al éxito final. Y al disfrute final.

Ahora es el momento de ponerle música a la épica:

“Somos el tiempo que nos queda”
“Todos los hombres mueren pero no todos los hombres viven”
“Lo posible de lo imposible se mide por la voluntad del ser humano”
“La experiencia no es lo que te sucede sino lo que haces con lo que te sucede”
“Si buscas resultados distintos no hagas siempre lo mismo”
“Tanto si piensas que puedes como si piensas que no puedes estás en lo cierto”
“La victoria y el fracaso son dos impostores. Hay que recibirlos con idéntica serenidad y con saludable punto de desdén”

¡¡¡A ENTRENAR!!!